Pez de Ciudad, sacudiendo branquias al año después...

Posted on 15:50 by Garganta Ardiente | 3 comentarios


Estos días de lluvia me traen muchos recuerdos,
muchos de ellos con ella,
a ese inventario que ella misma buscó imágenes para destrozar,
para dejarlas vacías en su callo.

Estos días me recuerdan que terminamos, que se acabó,
que en época de lluvia fue cuando nos separamos.
Sigo en ese consultorio, lleno de lágrimas,
nadie me ha visto llorar tanto como mi analista,
lleva meses viendome llorar,
lleva meses hablando con un niño.

Yo si hice MI final,
yo si logré crearlo,
yo que no tengo callo,
yo que creo en imposibles,
yo que NO he madurado.

Estos días de lluvia después de tanto llorar
me dicen que lo peor ha pasado,
ya logré "acomodarme otra vez",
sin perder la esencia,
sin perder lo que amo,
sin dejarme arrastrar por ese existencialismo zen,
en esa madurez de adulto aburrido,
por ese psicoanálisis de snobismo posmoderno.

Estos días de lluvia me doy cuenta que se vale crear,
se vale buscar la mejor escena,
se vale el esfuerzo por la mejor iluminación,
se vale hacer de esta vida las mejores entregas,
se vale dejar de lado el "principio de realidad" para hacer realidad esa fantasía.

Se vale, y este Pez de Cuidad vuelve a tomar aire.... listo para seguir haciendo de los sueños realidad.

Deseando en silencio y a escondidas

Posted on 23:15 by Garganta Ardiente | 4 comentarios




Hoy tuve un momento de esos que me reía como idiota después de lo sucedido, acá trato de contar el relato.

(banda sonora)


Lamila/mira

Entre lloviznas sobre ceniza caminaba ya cansado,
siempre con prisa,
entre huecos y humedades de las tenis sonaba la guitarra que
acompaña la voz de Chavela:
"CHURRASCA!!!!!"
De repente ahí estabas,
de azul, como insinuando que este sueño de sentir tus labios
se mueve entre lo místico y lo frío,
como señalandome surrealismo tejido en otra dimensión.
Tu cara redonda, tu deliciosa sonrisa, mis ojos morían por verte más,
pero el miedo al encuentro de miradas,
el encuentro de fuerzas,
una encantada por tus ojos,
otra de uno más.

Llegué a mi casa y mi mente repetía
"Hoy la vi, y no pude decirle nada! Excepto que pensé: no es lo mismo verla venir, que besarle los labios."